Sí, puedes evaluar una sustitución hipotecaria, también conocida como movilidad hipotecaria.
Para determinar si te conviene, es necesario comparar la tasa de interés, el CAT, los gastos notariales, las comisiones, los seguros, el saldo pendiente y el costo total del nuevo crédito.
Una tasa menor no siempre significa un ahorro total. El resultado depende de las condiciones de tu hipoteca actual y de la nueva propuesta.